A finales del otoño de 2016, en Estambul se plantaron las semillas de lo que se convertiría en Ruul. Fundada por los hermanos turcos Esen y Mert Bulut, la empresa nació de una necesidad sencilla pero profunda. Mert, un freelancer que a menudo se había enfrentado a pagos atrasados, llegó a un punto de inflexión. Fue esa frustración la que dio lugar a una idea que lo impulsó a invitar a su hermana, entonces directora financiera de una destacada holding, a unirse a él.
A finales de 2017, Ruul estaba lista para responder a una necesidad clave del mercado freelance: una colaboración eficiente entre freelancers y empresas para agilizar los procesos de facturación, liquidación y pago. Bautizada como «Global Invoicing» por sus fundadores, la innovadora solución de Ruul marcó un nuevo estándar en la forma en que freelancers y empresas colaboran a escala global. Disponible en 190 países y compatible con 140 monedas, la plataforma garantiza que los freelancers puedan facturar a sus clientes empresariales en un esquema B2B y recibir un pago rápido, reduciendo drásticamente la habitual espera de 31,4 días a tan solo 7,4 días.
El estallido de la pandemia mundial marcó un punto de inflexión importante para Ruul, impulsando el crecimiento de la startup veinte veces en dos años. Este auge se vio favorecido por la creciente economía freelance y la introducción de funciones como Early Pay y Crypto Payout. Hoy, la red de Ruul incluye más de 240.000 freelancers y 20.000 empresas, con el apoyo de un equipo dedicado de 30 miembros de élite que han adoptado el trabajo remoto desde el principio.
Originalmente llamada Rimuut, en alusión a la naturaleza remota de sus operaciones, la startup cambió de marca a Ruul tras la pandemia, reflejando su compromiso de dar al talento moderno autonomía y control sobre su vida profesional y personal. Ruul no es solo una empresa; es un movimiento para redefinir la libertad de los freelancers en todo el mundo.